Paris, la ciudad capital de Francia.

París es la capital de Francia y es la ciudad más visitada del mundo. Es una ciudad que ha sabido atender todas las exigencias del viajero para hacer de sus viajes Paris una experiencia única.

Los transportes son muchos y muy variados pudiendo realizar sus desplazamientos tanto en metro como en autobús pasando por el barco que recorre el Sena (en cambio desaconsejamos el coche ya que la ciudad es realmente grande y sus desplazamientos son demasiados y muy lentos debido a la congestión circulatoria).

Panorama de Paris

No deje de pasear por la ciudad porque los edificios y sus fachadas son algo verdaderamente maravilloso, las avenidas, los jardines, los monumentos que se puede encontrar por toda la ciudad y que cuentan la historia de una ciudad que siempre ha estado entre las más importantes del mundo. Aproveche también para comprar algún souvenir.

La oferta cultural, museística y de hoteles de la ciudad es increíble y deja ver todo el esplendor que una vez llegó a tener esta ciudad. Fundamental visitar el Museo del Louvre, aunque también existen otros museos y exposiciones repartidos por toda la ciudad que deberían ver. Los espectáculos musicales y operísticos son algo magnífico y la ciudad posee un gran número de cine y teatros para cumplir con las necesidades del usuario.

En París encontará todo tipo de espectáculos y eventos para disfrutar del ocio, como el Parque Temático de Eurodisney, teatros de lujo donde poder pasar el rato.

Algo indispensable en sus viajes París es aprovechar la oferta gastronómica que este fascinante país posee. La cuna de la alta gastronomía se pone al servicio del turista para dar la oportunidad al viajero de degustar todas las exquisiteces del país. No se pierda los mejores vinos del mundo y las mayores selecciones se concentran para deleite del catador. Merece la pena gastarse un poco más de dinero en el viaje y disfrutar de estos grandes placeres.

Cualquier estación es buena para visitar esta ciudad aunque si decidimos ir en otoño o en invierno deberemos llevar un paraguas y abrigarnos bien porque el clima no es precisamente muy favorable. La mayoría de los días está nublado y la temperatura es relativamente baja, muy típica del clima de la zona. Si desea visitar la ciudad y darse largos paseos viendo los edificios y sus calles le aconsejamos que visite la ciudad ya entrada la primavera pero antes de verano (evitando así el aluvión de turistas que hacen sus viajes Paris).

No podemos olvidar que esta ciudad es una autentica atracción no sólo por los monumentos que se han ido construyendo a lo largo de la historia sino también por la belleza de la propia ciudad en sí. Las fachadas de los edificios son verdaderamente algo espectacular.

El cuidado de las calles y de toda la ciudad en general es muy satisfactorio y el turista que visita la ciudad lo aprecia enseguida. Cada uno de los barrios de Paris es una joya en sí misma y merece la pena que visiten a pie todos los rincones por los que usted irá paseando. Ya sabe, olvídese del coche y organícese el viaje para visitar la ciudad como peatón.

El rio Sena es otro de los atractivos de esta ciudad. Desde que se fundara en una de las dos islas París ha ido creciendo a lo largo de las orillas de este rio y muestra de ello es que parte de los monumentos más significativos de la ciudad se encuentran cerca del Sena. En el centro de la ciudad se encuentran las islas de La Cité y de Saint Louise que debe visitar en largos paseos para poder disfrutar de toda la belleza del lugar y de la simbiosis del rio con la vida parisina.

Se puede observar que en la actualidad existen casi 40 puentes en la ciudad y todos ellos, independientemente de la edad que tengan, tienen los detalles cuidados al máximo. Muy bonitos de ver.

Desde tiempos medievales que esta ciudad arrastra un gusto exquisito por los jardines y los parques. Esto ha llegado hasta nuestros días para mostrar al viajero que esta ciudad tiene una buena sintonía con la naturaleza y que disfruta de sus parques y jardines. En París tendrás muchos y muy bellos que además van acompañados de palacetes o algún tipo de edificio que acogía a los nobles en su época.

La Torre Eiffel

Símbolo indiscutible de Francia, La Torre Eiffel sigue siendo el monumento referente de la ciudad de París y una de las visitas obligatorias para aquellos que viajan a esta ciudad tan maravillosa. Situada en los Campos Eliseos y estando muy cerca del centro histórico y cultural, no le supondrá ningún esfuerzo.

La estructura en principio podría parecer muy simple ya que tan sólo son dos estructuras intermedias y un mirador en lo alto, la verdadera innovación fue usar el hierro como único material de construcción para algo tan magnificente. Posteriormente se le han ido añadiendo restaurantes, un museo y algunas tiendas y almacenes que han conseguido aumentar el peso de la estructura considerablemente.

No cabe duda de que la Torre Eiffel se ha convertido en el monumento más visitado de Francia (y por lo visto dicen que del mundo). Por eso se miman sus cuidados para que se encuentre en perfecto estado de conservación con revisiones constantes y una manita de pintura cada cinco años para protegerla de la corrosión y que los turistas puedan subir y disfrutar de las espectaculares vistas aunque primero tendrán que superar los casi 1700 escalones que componen la escalera. Incluso se aprovecha la iluminación nocturna para las celebraciones especiales.

La Torre Eiffel se sustenta sobre cuatro patas y posee unos cimientos de algo más de 30 metros debido a que el rio Sena se encuentra muy cerca y el suelo podría dar algunos problemas (un suelo no muy firme podría destruir toda la obra y acabar derrumbándose).

Esta belleza de monumento surgió de la mente del ingeniero francés Gustave Eiffel para conmemorar la Exposición Universal de 1889 que se celebró en París. En varias ocasiones las Autoridades han pensado en derribar, o mejor dicho, desmontar toda la obra pero se han encontrado con la oposición frontal de los habitantes de la ciudad que de alguna forma y pese a la extrañeza que en un principio tuvo hacia la construcción, le han cogido cariño y la han acogido como una más de las maravillas que ofrece Paris.

Arco del Triunfo

El Arco del Triunfo se ideó con la idea de satisfacer la necesidad de Napoleón de buscar un monumento que homenajeara los éxitos suyos y de su ejército. El Arco tiene 50 metros de alto por 45 de ancho a pesa alrededor de 70000 toneladas. Se compone básicamente de un gran friso lleno de estatuas y de cuatro grandes bajorrelieves, uno por cada pilar y representan el Triunfo, la Resistencia, la Paz y la Marsellesa.

Arco del Triunfo

El proyecto se encargó a Chalgrin y comenzaron las obras en 1806 aunque continuos problemas como la caída del imperio y el periodo de la Restauración obligarían a detener el proyecto y no sería hasta 30 años más tarde que se finalizaría la construcción gracias al rey Luis Felipe.

Existe a los pies del monumento una llama que se mantiene encendida siempre en honor de un soldado muerto en la guerra que no pudo ser identificado. En 1919 el parlamento francés decide coger los cuerpos de 8 soldados y de entre ellos se eligió un ataúd que sería el llevado al monumento para ser enterrado allí. Esta tumba al soldado desconocido se mantiene permanentemente cuidada y es visitada por una multitud de personas cada año (incluso se le homenajea todos los años). Todas las tardes excombatientes reavivan las llamas sin faltar un solo día.

Entre todas las cosas que usted puede ver en su visita al Arco del Triunfo puede que lo más espectacular sean las vistas que ofrece desde lo alto y que permite ver toda la extensión de los Campos Elíseos desde la plaza de la Concordia hasta el barrio de la Defense y su Gran Arco sin obviar a la torre Eiffel y muchos otros monumentos. Merece la pena pagar la entrada y subir a verlo.

También hay un pequeño museo en el interior donde el visitante podrá conocer toda la historia de la construcción y sus detalles más curiosos. Lo que si es de impresión son las escaleras que dan acceso tanto al museo como al tejado, ánimo!!!!

Catedral de Notre Dame

Esta es una de las Iglesias más conocidas del mundo y una de las más visitadas en parte por su valor histórico y cultural pero también porque esta Catedral quedó inmortalizada en una obra de Víctor Hugo, Nuestra Señora de París, y cuyos protagonistas, el jorobado Quasimodo y la gitana Esmeralda, se han hecho tan conocidos.

Catedral de Notre Dame – Paris

La Catedral de Notre Dame o Catedral de Nuestra señora de París se sitúa en la Isla de la Citè, en pleno corazón de la ciudad, junto a las orillas del Sena. Es una de las primeras catedrales se construyeron en la ciudad y se iniciaron las obras en 1136 no pudiendo terminar hasta 1345.

Al comienzo la catedral posee un claro estilo románico, con influencias normandas y progresivamente debido al largo periodo de construcción se van introduciendo los avances y nuevos modelos góticos (algo que se aprecia claramente desde el exterior). La planta de la catedral es de cruz latina y se sitúa mirando hacia el este. Posee una larguísima nave central, flanqueado por un doble deambulatorio que recorre tanto las naves laterales como el cabecero donde está dispuesto el coro.

La situación de la iglesia no es casual y sus inicios religiosos son mucho más anteriores remontándose hasta los celtas que vivían aquí hasta que los romanos les invadieron y construyeron encima un templo para sus dioses. Más tarde se colocaría una basílica y una iglesia hasta que al fin se inició la construcción de la Catedral de Notre Dame.

Una especial atención requiere la fachada principal de la Catedral de Notre Dame (o fachada occidental) que sin lugar a dudas ofrece un conjunto muy propio del románico (sobretodo del románico inglés) aunque se van colocando elementos propios del gótico, algo muy normal al construirse entre dos periodos.

El turista deberá prestar atención a los tres pórticos de acceso y a cada cual más bello (el principal o del “Juicio Final”, a sus lados el de “La Virgen” y el de “Santa Ana”), sobre estos la Galería de los Reyes y la vidriera en forma de rosetón (verla desde dentro es la mejor opción), la Galería de las Quimeras y dos torres de casi 70 metros de altura que protegen las campanas. De hecho puede subir para poder disfrutar de las vistas desde lo alto de la Catedral de Notre Dame.

Museo del Louvre

Además de ser el museo más visitado del mundo, el Museo del Louvre es una de las mejores colecciones de arte que existen y posiblemente nunca llegue a igualarse algo así. Fue el resultado de las colecciones privadas de los nobles de la época y de la Revolución Francesa que las unificó todas y abrió al público el Palacio del Louvre marcando el camino al resto de países tanto europeos como americanos que comenzaron a imitarlo en sus respectivos países.

Museo del Louvre

Al principio el edificio servía para albergar a la familia real pero al construirse el Palacio de Versalles y trasladarse allí se ocupó por la Academia Francesa y más tarde por el resto, quedando un espacio para el arte y la cultura. Con la llegada de la Revolución Francesa se abrió al público y se añadió las colecciones reales y nobles. También se encontraba unido al Palacio de las Tullerías que fue destruido y sus obras perdidas. En la actualidad la única aportación ha sido una pirámide de cristal situada en la entrada del Museo del Louvre.

Existen casi 300000 obras artísticas en el museo aunque sólo se exponen una décima parte. Entre las colecciones existentes destacan las colecciones orientales y las árabes reuniendo todas las culturas y civilizaciones que existieron en todo Oriente Medio desde sumerios y persas hasta la cultura mozárabe que surgió en España hasta el siglo XV. También se ha querido impulsar el acopio de obras propias de la escuela francesa y de los grandes artistas del país aunque las autoridades francesas han creído conveniente que sólo se expongan obras hasta 1850 ya que las obras más contemporáneas se exponen en otros museos.

También cabe comentar que tras la Revolución Francesa y la llegada de Napoleón Bonaparte y con él las guerras napoleónicas (y los consecuentes saqueos de las tierras que se iban ocupando) permitieron que las colecciones de arte del museo se fueran incrementando con obras de los pintores y escultores de los países invadidos que en este caso fue media Europa. Más tarde las aportaciones al Museo del Louvre han sido fundamentalmente privadas y la Administración ha ido completando las colecciones con adquisiciones selectas de obras muy relevantes.

Todo un lujo al alcance del turista. Puede que encuentre colas, gente y agobios pero merece la pena ver todas esas maravillas.

Campos Eliseos

Los Campos Eliseos (Les Champs-Élysées en francés) son como llaman los franceses a una de las arterias principales de París y con casi dos kilómetros comprende el trayecto entre la Plaza de la Concordia y el Arco del Triunfo, aunque si contamos con la prolongación la avenida (la avenida de la Gran Armada y la avenida Charles De Gaulle) llega incluso al barrio de la Defense (a los mismos pies del Gran Arco de la Defense).

Esta avenida es un centro neurálgico de la ciudad y no es de extrañar que sea el lugar elegido por las más prestigiosas tiendas, restaurantes, cines y centros comerciales ya que tanto los habitantes de París como la multitud de turistas que pasean por la avenida aseguran una clientela constante.

Champs-Elysees – Vista desde el Arco de Triunfo

Todo esto transcurre fundamentalmente en la zona del obelisco egipcio en la Plaza de la Estrella ahora rebautizada con el nombre de Plaza Charles De Gaulle mientras que en las cercanías de la Plaza de la Concordia está rodeada por edificios históricos como el Palacio del Descubrimiento, el Pequeño Palacio, el Gran Palacio y una Universidad que ahora están ocupados por la Administración pero se conservan como en la época.

Toda una experiencia poder andar por los jardines y parques que se encuentran también por la zona y que ofrecen una visión muy personal de los Campos Eliseos que fueran en su día el centro histórico de la ciudad.

Si usted como turista desea ver la ciudad, no tendrá más remedio que iniciar sus visitas desde aquí ya que los Campos Elíseos se sitúan muy céntricos respecto de la mayoría de los edificios y monumentos que usted va a visitar (si seguimos la prolongación de esta avenida nos encontraremos con el Jardín de las Tullerías (que antiguamente albergara un palacio del mismo nombre) y al fondo el museo del Louvre), y como este, el resto de monumentos son fácilmente accesibles desde aquí

Palacio de Versalles

El Palacio de Versalles fue mandado construir por Luis XIV para alejarse del bullicio parisino. La gran construcción tuvo varias fases y estuvieron condicionadas por las amantes del rey. En un primer momento el edificio era un coto de caza de su padre al que paulatinamente se le fue añadiendo más construcciones, primero dos alas laterales y la plaza de armas.

Palacio de Versalles – Paris

Más tarde se añadieron más salas y mucho más lujo, llegando a crear un monumental complejo como nunca antes se había visto.Conforme el resto de casas reales se fueron enterando de la magnificencia del palacio se adoptó como el modelo a seguir como ejemplo de grandiosidad y de lujo aunque en ningún caso se llegó a alcanzar algo semejante.

Más tarde, en el siglo XIX se dio orden al Conde de Montalivet de crear un museo en el palacio de Versalles, dando lugar al museo más grande creado con más de 15000 metros cuadrados. En sus salas se recogen multitud de cuadros reunidos por series y que componen el Museo de la Historia de Francia. Actualmente se está rehabilitando aquellas salas de las estancias reales que se cogieron para la exposición de las obras y devolverlas a su estado original.

Casi tan importante como el palacio son sin duda sus jardines. Gran parte de la espectacularidad del Palacio de Versalles reside en que los parques y jardines que lo rodean forman un todo con los edificios que albergan. Se le encargó la construcción a Le Notre. Se realizó unos jardines muy clásicos, de marcado estilo francés que cuida al máximo sus formas, proporcionadas y racionales.

Tiene una superficie de 800 hectáreas y una tercera parte son de bosque (uno de ellos se plantó árbol por árbol), 372 estatuas y 55 fuentes y estanques algunas de ellas de unas proporciones desmesuradas. Merece la pena visitarlo tan sólo por ver los inmensos jardines del Palacio de Versalles.

Arco de la Defensa

El Arco de la Defensa o Gran Arco de la Fraternidad es un edificio ideado por el arquitecto Otto von Spreckelsen y fue elegido entre más de cuatrocientos proyectos de los que se presentaron. El edificio tiene nada más y nada menos que 35 plantas, con 108 metros de ancho, 110 de alto y 112 de profundidad y se ha convertido en un símbolo de la modernidad con que Francia quiere entrar en el siglo XXI.

Panorámica del Distrito de La Défense con el Arco de la Défense en el centro.

En el interior del arco se sitúan una sala de conferencias, restaurantes y un mirador en lo alto, mientras que en las dos paredes del edificio se sitúan oficinas gubernamentales. Toda una experiencia subir a lo alto y ver los Campos Elíseos (este está situado en la prolongación de esta y une el distrito de La Defènse con el resto de la ciudad).

Como todos los lugares donde se han construido los rascacielos el espacio posee un gran valor e importancia y esta es una de las causas por las que el Arco de la Defensa se ha construido un tanto inclinado con respecto al eje histórico de la ciudad (Campos Elíseos). También se consigue un efecto óptico que deja ver la volumetría cúbica de la obra.

El Arco de la Defensa está enclavado en un distrito de negocios donde los edificios más modernos y más altos de todo París se han reunido para formar uno de los barrios más innovadores de toda Francia. Desde los años 50, los planes de ordenación urbana han ido perfilando un barrio lleno de edificios innovadores (aunque luego vayan quedando más viejos), de centros comerciales y de hoteles y de las mayores y mejores empresas del mundo que tienen todas unas sedes allí.

También han sabido dar un espacio actual lleno de jardines, zonas peatonales y con multitud de esculturas modernas que llenan el barrio de arte, creando una gran zona de descanso que contrasta con todo el bullicio del interior de los edificios y de los vehículos.

La Madeleine

Muy cerquita de la plaza de La Concorde y en pleno bullicio de transeúntes y turistas, pegado a los campos elíseos nos podemos encontrar con La Madeleine que desde su construcción se pudo comprobar que no iba a ser una iglesia convencional.

Se empezó a construir en 1764 por el arquitecto Pierre Contant d’Ivry y se tuvo que parar poco antes del estallido de la Revolución Francesa y terminando en 1806 pasando a ser un monumento que rindiera homenaje a la Gran Armada Francesa tal y como quiso Napoleón, regresando a su función de iglesia (católica) una vez hubo terminado la construcción del Arco del Triunfo. Couture decidió dar algunos cambios al proyecto original dando lugar a la iglesia con planta griega (en lugar de la típica de cruz latina) y la colocación de las columnas latinas que dan magnificencia al pórtico.

Iglesia de la Madeleine

Choca bastante a la gente que nunca la ha visto ya que se trata de una iglesia que conserva la fachada propia de los  templos y arquitecturas griegas, conservando las proporciones clásicas. Absolutamente nada que ver con el resto de iglesias que se reparten por toda la ciudad (de hecho creemos que única en el mundo). Sin duda La Madeleine es uno de los monumentos que debería ver sin falta por su originalidad. Desde luego las vistas que se ofrece desde lo alto de la iglesia es impresionante, La Rue Royal y la Plaza de la Concordia con el Obelisco de Luxor presidiendo el centro de la misma.

Si por fuera La Madeleine resulta muy relevante su interior ya no es tan espectacular como cabría esperar de él. De hecho el interior del templo es de un estilo barroco que, aunque bonito, nada tiene que ver con lo sorprendente del estilo clásico que rige en el exterior. Una buena muestra del carácter y la forma de ser de los franceses, siempre buscando, probando y creando cosas nuevas, dando un ejemplo al resto del mundo.

Opera Garnier

También conocida como palacio Garnier u ópera de París, La Opera Garnier es uno de los edificios históricos de Francia que se reconocen simplemente con ver la fachada. El arquitecto Charles Garnier lo diseñó por encargo de Napoleón III quien lo supo mostrar como parte de la gran reconstrucción del segundo imperio francés y el proyecto se diseñó en estilo neobarroco.

Opera_Garnier – Interior

En la actualidad la Opera Garnier y no acoge espectáculos de ópera, siendo utilizada para actuaciones de danza y ballet. Las visitas pueden ser por las mañanas donde poder admirar un edificio espectacular, muy representativo de los que verá en sus viajes París, donde existe un museo para que pueda hacerse una idea de lo que fue en su día. Lo ideal es comprar una entrada, disfrutar del espectáculo y de entretanto darse un paseo por el interior del edificio (con la iluminación interior se ve incluso mejor que de día). Es una auténtica maravilla tanto por dentro como por fuera y se dará cuenta cuando lo visite.

El nombre de Opera Garnier se debe al hombre que la proyectó, Charles Garnier, que le dio un estilo Neobarroco. Popularmente se la conoce como la Ópera de Paris y es uno de los monumentos más característicos de la metrópoli. La Opera Garnier ha pasado por muchísimos avatares (incendios, dificultades en su construcción, falta de financiación solvente,…) No obstante surgió esplendorosamente en el año 1875 con motivo de su reinauguración. En la actualidad existen grandes ofertas viajes para visitar este insigne monumento parisino que cuenta con casi diez mil metros cuadrados de extensión total. Su capacidad no es nada desdeñable ya que da cabida a unos dos mil doscientos espectadores. Su escenario es extraordinario pues puede albergar a nada más y nada menos que 450 artistas.

Los viajes a este edificio singular de Paris se han multiplicado estos últimos años por su atractiva oferta cultural. Bajo la batuta de Gerard Mortier, la Opera Garnier se ha convertido en todo un referente en el campo de las artes y la cultura europea y mundial. Hay que destacar que la Compañía de ballet de Francia realiza sus ensayos en las excelentes instalaciones que posee la Opera Garnier. Como apunte anecdótico, hay que decir que Gaston Leroux se inspiró en las grutas subterráneas y en el Palacio de este singular edificio para crear su novela El Fantasma de la Ópera. Este simple hecho ha conseguido que muchos nostálgicos y lectores de esta novela hayan realizado largos viajes para contemplar in situ el lugar de inspiración de Leroux.

El Museo de Orsay

La ciudad de Paris es una de las más visitadas del mundo, son muchas las personas que buscan viajes paris para disfrutar de unas románticas e inolvidables vacaciones en la ciudad del amor por excelencia. Dentro de sus múltiples lugares de interés se encuentra el Museo de Orsay (62, rue de Lille-Varenne) ubicado en una antigua estación de ferrocarriles que cerró sus puertas en el año 1939. No fue justo después cuando el museo pasó a inundar las galerías de la estación, previamente tuvo otros inquilinos.

Museo de Orsay

No fue hasta el año 1978 que lo declararon monumento histórico y pusieron en marcha el Museo de Orsay en su interior. Los preparativos, a cargo de la arquitecta Gae Aulenti, duraron hasta el año 1986, fecha en la cual tuvo lugar la apertura del museo al público con interesantes exposiciones que lo han llevado a convertirse en uno de los museos más importantes del mundo y uno de los destinos culturales más visitado por los Viajes Paris, gracias en parte a sus fondos del impresionismo.

Si paseamos por sus galerías observaremos las obras de arte de los artistas ubicados entre los más antiguos, los cuales se pueden disfrutar en el Museo del Louvre, y los artistas correspondientes al arte moderno y contemporáneo, los cuales están a nuestra disposición en el Centro Georges Pompidou, como son: Jean-François Millet, Ingres, Édouard Manet, Gustave Courbet, Delacroix, Claude Monet, Pierre-Auguste Renoir, Paul Gauguin, Vincent van Gogh, Antonio de La Gándara o François Pompon.

El Museo de Orsay alberga en sus salas esculturas, artes decorativas (Art Nouveau y el movimiento Arts & Crafts), fotografías (Nadar, Gustave Le Gray, Regnault, Shaw…), pintura (realista, impresionista y postimpresionista), cine y arquitectura provenientes de las arcas del Museo del Louvre. Las obras más destacadas del Museo de Orsay son:

Baile en el Moulin de la Galette, de Pierre-Auguste Renoir.
Retrato de Madame Charpentier, de Pierre-Auguste Renoir.
Desayuno sobre la hierba, de Édouard Manet.
Los tejados rojos, de Camille Pissarro.
El circo, de Georges Pierre Seurat.
Ta Matete, de Paul Gauguin.
Bodegón con cebollas, de Paul Cézanne.
Entierro en Ornans, de Gustave Courbet.

El pasado año 2009 el Museo Orsay empezó su periodo de renovación, dentro de la cual destaca la intención de darle un poco de color a las paredes de las salas y establecer un nuevo orden en ellas. Pero como todos estos cambios necesitan fondos, lo que están llevando a cabo los encargados del museo para recaudarlos es el préstamo de sus más importantes obras a otros museos europeos. Por ejemplo, una de estas obras impresionistas está siendo mostrada en Madrid gracias al patrocinio de la Fundación Mapfre, la cual ha pagado la astronómica cifra de tres millones de euros por el préstamo.

Paseando por Montmartre

Adentrándonos en la maravillosa ciudad de París descubriremos uno de los barrios más encantadores de la capital francesa, nos referimos a Montmartre. Este barrio está situado en una montañita de algo más de cien metros de altura, los pies de la cual se mojan por el río Sena.

Montmartre

El montmartre paris es conocido sobre todo porque en él se encuentra la Basílica del Sacré Coeur, justo en la cima de la montaña, y desde la distancia se observa su bella e impresionante cúpula blanca. Pero esta no es la única iglesia que hay en el barrio ni la más antigua, la que más años lleva en pie en montmartre es la iglesia Saint Pierre de Montmartre, lugar donde nació la orden de sacerdotes conocida como Jesuitas, o al menos eso es lo que se cree.

Por todos es conocido el ambiente artístico de montmartre, sobre todo por los pasajeros de los vuelos paris que llegan con la intención de dejarse embriagar por el entorno cultural y bohemio del barrio. Y es que se conoce que este barrio fue el lugar de nacimiento del impresionismo y donde en el siglo XIX se vivió la bohemia de París.

Los puntos clave que no se deben dejar de visitar por los turistas de los vuelos paris que pongan rumbo a montmartre paris son: el sagrado corazón, el castillo de las nieblas, las calles de la Bonne y del Chevalier de la Barre, la escalera de las Luces, el Molino Radet, el funicular, la Halle Saint-Pierre, el museo de Montmartre, la cripta del Martyrium, el Patio de los Judíos, la Viña de Montmartre, el Lapin Agile, la cúpula y la cripta del Sagrado Corazón, la Tienda de Comestibles de Amélie, las Puertas de Gismondi, la Plaza du Tertre, la Peña de la Bruja, la Villa Léandre y las calles Foyatier y de l’Abreuvoir, entre muchos otros lugares y rincones del barrio que son dignos de visitar y pasear por ellos para empaparnos de la belleza de París.

El aspecto actual de montmartre es muy distinto al que tenía en el siglo XIX, y es que antes de que París lo incluyese en su municipio, la colina estaba dominada por viñedos, trigales y terrenos por los que pastaban las ovejas y otro tipo de ganadería típica de la zona. Actualmente ha perdido toda esa naturaleza y ahora es una zona totalmente comercial, con restaurantes, tiendas, cafés y cabarets, dos de los más conocidos son el Lapin Agile, y el que da nombre a una película, Moulin Rouge.

Los primeros artistas que empezaron a trasladarse al barrio de montmartre para desarrollar su vena artística fueron Johan Jongkind y Camille Pissarro, poco a poco todos los escultores, pintores… artísticas en general se reunían en este barrio para compartir el arte, por lo que en la actualidad hay muchos resquicios de las obras de estos artistas en el barrio de montmartre.

Entre estos artistas, que por aquel entonces muchos de ellos no tenían dinero para comprarse una casa o tener un piso en alquiler para ellos solos, formaron una comuna dentro del edificio Bateau-Lavoir a partir del año 1904, estando allí durante cinco años los famosísimos pintores Pablo Picasso, Amedeo Modigliani, y el compositor Erik Satie… entre muchos otros artistas.

Las Catacumbas de Paris

Las catacumbas es uno de los lugares más enigmáticos y misteriosos que el visitante se puede encontrar en la ciudad de París. Ahora es uno de los lugares más visitados por los turistas que buscan emociones fuertes. Es uno de los cementerios más famosos de toda Francia y suscita el interés no solo de los turistas a nivel general sino también por parte de otras instituciones, colectivos u organismos que difunden historias relacionadas con el misterio y la parapsicología. Es una red de túneles inmensa que cruza el subsuelo de París prácticamente de punta a punta.

Presumiblemente fue una red de túneles subterráneos construidos en la época romana para albergar una serie de minas de piedra caliza. En el siglo XVIII fueron reutilizadas para dar cabida a la inmensa cantidad de huesos de cadáveres no identificados que poblaban los cementerios de París. Se podría decir que fue utilizado como un osario común en el que poder guardar todos los restos de los millones de parisinos que no estaban identificados ni recogidos en las actas de defunción de la capital de Francia.

Para añadir mayor carga macabra, los libros y registros escritos de la época recogen cómo funcionarios de Paris transportaban huesos humanos en carruajes hasta las catacumbas al abrigo de la noche lo que despertaba el recelo y el miedo entre los residentes.

Muchas novelas se han inspirado en estos paseos nocturnos o en las propias catacumbas. No hay que olvidar que escritores de suficiente prestigio como Víctor Hugo, Rick Riordan o Umberto Eco han creado literatura basándose en este lugar de gran interés en el subsuelo de esta ciudad. Muchos viajes Paris tienen como destino este lugar al que es obligatorio acceder con un guía oficial de la ciudad.

Ya no es posible bajar a esta intrincada red de túneles por cuenta propia ya que ha habido numerosos casos de distracciones o desapariciones temporales de personas que han propiciado que las autoridades tomen medidas al respecto.

Esta red de catacumbas es tan grande que se cree que puede cubrir gran parte del subsuelo de París. Ahora, el ayuntamiento de París ha habilitado un espacio muy acotado como ruta turística en el que es obligatorio acceder con guía oficial. En el caso de no hacerse así, el turistas que visita las catacumbas por su cuenta se expondrá a una multa de 60 euros. Muchas agencias de viajes Paris recomiendan una visita a uno de los lugares más misteriosos del mundo que también sirvió como búnker o galerías de resistencia para determinadas facciones en guerra.

En muchas partes de estas catacumbas se pueden leer epitafios y dedicatorias póstumas en latín y muchos otros idiomas para todos aquellos difuntos que no tuvieron siquiera un lugar en el que poder descansar eternamente y para que sus familiares pudieran llorar su pérdida. En la actualidad las autoridades parisinas han intentado cerrar la mayoría de accesos ilegales a estas catacumbas, no obstante, hay algunos lugares desconocidos del metro de París por los que algunos habitantes de esta ciudad acceden sin demasiada oposición.

 

Créditos Imágenes: bjahind, Sanchezn, Guilhem Vellut, Benh LIEU SONG, Benh LIEU SONG, Alvesgaspar, commons.wikimedia, ToucanWings, Jean-François Gornet, scarletgreen, I, Sanchezn, Bastiaan

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